lunes, 28 de enero de 2008

+ quiza casualmente +

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Los besos repartidos que ella creía destinados a una fugacidad condenada al olvido resultaron ser más que eso. Y no sabe que sucede y no puede discernir con acostumbrada certeza. Pero los labios entreatrapados dicen más que lo que dicen cuando estan separados y lo que no dicen es ese tácito acuerdo de compromiso y libertad. Contradicción sin saber. Supuestamente, sin saber. Pero las miradas complementan el silencio de un tacto sutil, de esa tu manera de pronunciar las palabras, de ser un nuevo pecho y nuevos brazos donde sentir la comodidad. Y no sabemos la temporalidad de lo que supuestamente estaba destinado a ser fugaz. Y las estrellas fugaces son solo mitos. Nos negamos a verlas y entrelazados en una suave diversión sonreímos a la realidad. Nuestra realidad. Las manos corren sin saber y la respiración se vuelve una sola en una dimensión que desconocemos y poco a poco vamos descubriendo. Y me gusta cuando te enojas porque son solo tonterías de saber que algo sincero está sucediendo. Y es que tal vez no lo sea del todo. Pero es así como quiero descubrirte (descubrirnos), sin miedo y llevadera, sin necesidad de sentirnos mal.