sábado, 21 de junio de 2008

+ carta a un extranjero +

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Hola. Disculpa que haga esto sin aviso previo. Perdona que haga un viaje al interior, que vas dejando al olvido, en lugar de un exterior. Y no es que existan reproches ni caprichos que como vino seco prefiera callar. Los recuerdos son lindos. Lo sabes. Siempre lo serán. Y verás sorprendido que días futuros traerán dulces momentos repeditos. Que será otra la chica, otro el lugar, otras las palabras, misma la esencia, misma película blanco y negro que cobra una nueva tonalidad. Perdona, perpetuo incierto, eterna sonrisa, esta manera de dejarnos partir. Nada tiene que ver el distanciamiento de hace cinco años (lo recuerdas?), ni las ganas de verte, ni de tenerte cerca como niña que busca el abrazo del hermano mayor. No te ofendas. No es que no lo quiera ahora, es tan sólo esa puerta y ese momento (tu y yo) en mis 18 años. Yo con mi mochila, tú con las maletas. Hace dos años...


Y perdona que permita soltar el delgado lazo que nos ata. Que vivimos tan lejanos que el día a día nos hará olvidar. Que tan sólo dulces dejavus nos harán recordar lo no vivido y lo sí callado. Y como dice la canción, que 20 años no es nada, que febril la mirada que errante en la sombra te busca y te nombra. Que como digo yo, eneros silenciosos no significarán nada. Que será otra la chica, otro el lugar y otras las palabras. Y estará bien.


Que seremos distintos mientras estes lejos,
Que seremos los mismos, cuando decidas volver.