
Estábamos en la playa caminando por el acantilado. No existían hoteles ni centros comerciales, solo olor a mar y neblina, y algunos pequeños torbellinos que iban y venían alrededor. Minutos antes tu caminabas solo por unas tiendas lejanas. Entre el tumulto de gente me viste de espaldas. Dices que me estaba probando la ropa. Que nos vimos. Y que nos fuimos del lugar como si nunca hubiésemos terminado. Te pregunté cómo me quedaba lo que llevaba puesto. Te reiste porque de pronto te sentiste como un chiquillo de quince años. Luego tus pupilas se impregnaron a lo lejos con las mías. Que lo que llevaba puesto me quedaba muy bonito. Que por qué desapareciste, que por qué no me llamaste? (te pregunté, me preguntaste). Que el viento se llevó los días y los meses como granitos de arena. Que ya no puedo escucharte. O que solo fue un sueño. Pasado. O que ya salté del acantilado. Hace poco, hace mucho. Hoy.
...